Los Ciclones
Un ciclón no es cosa de juego. Hasta que no enfrentamos las desdichas que estas tempestades producen, es un poco difícil imaginar la capacidad destructiva que poseen.
En la región del Caribe es muy normal la brisa tropical, un vientecito fresco y disparejo que acaricia la piel. De vez en cuando, en otoño y más a menudo en invierno, se sienten vientos más fuertes, que ya no son agradables y nos quitan las gorras y le levantan las sallas a las muchachas. Aun así, no se les pueden comparar con los vientos de un huracán. Los ciclones soplan y soplan con una fuerza tal, que una persona normal no puede permanecer de pie. Las ramas se desprenden, y si no ceden, el árbol sale de raíz. Y todo lo que no está afianzado a la tierra, se vuelve parte del viento, convirtiéndose en proyectil.
Mientras el viento aumenta, el agua cae. Y llueve y llueve sin parar. Cuando el techo ya no resiste más y empieza a ser afectado por el aire, ocurren las goteras. Bueno, eso es sí no se va parte, o por completo, el techo. Aun cuando todavía tenemos algo entre nosotros y el cielo, todas las pertenencias se mojan. Los equipos electrónicos más nunca van ha funcionar. Las fotos y otros recuerdos; hay que empezar una vida nueva.
En Miami las casas se preparan para estas tormentas. Las ventanas se cubren con planchas de metal o de madera. Los ciudadanos consientes recogen las antenas y discos de recepción al igual que todo lo que no esté anclado al suelo. Y se toman extensas medidas comunitarias. Aquellos que viven próximos al mar, se trasladan a zonas más lejanas de la costa. Las escuelas mayores se transforman en refugios para los que no se sientan seguros en sus casas. La Cruz Roja permanece en alerta durante todo el paso de la tormenta.
Claro sí tiene la mala suerte que el ojo de la tormenta, con todos los tornados que se forman al su alrededor, le pase por su casa, de nada le sirven todas estas precauciones.
Después que pasa el huracán es cuando se empieza a ver el desastre. Hay ciclones de viento, éstos destrozan los árboles y las casas. Hay que limpiar mucho cuando uno de estos pasa. Y hay ciclones de agua que tal vez sean peores. Una inmensidad de agua cae y si los desagües se tupen, ¡ a nadar ! No, nunca hemos tenido que salir nadando pero sí alcanza el agua una profundidad lo suficiente para no poder usar los automóviles. ¡ Dios nos libre de un ciclón de agua y viento!
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domingo, 14 de marzo de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
tsunami
Un maremoto, también llamado tsunami (del japonés tsu: ‘puerto’ o ‘bahía’, y nami: ‘ola’;literalmente significa ‘gran ola en el puerto’) es una ola o un grupo de olas de gran energía y tamaño que se producen cuando algún fenómeno extraordinario desplaza verticalmente una gran masa de agua. Se calcula que el 90% de estos fenómenos son provocados por terremotos, en cuyo caso reciben el nombre, más preciso, de «maremotos tectónicos».
La energía de un tsunami depende de su altura (amplitud de la onda) y de su velocidad. La energía total descargada sobre una zona costera también dependerá de la cantidad de picos que lleve el tren de ondas (en el maremoto del Océano Índico de 2004 hubo 7 picos). Este tipo de olas remueven una cantidad de agua muy superior a las olas superficiales producidas por el viento
La energía de un tsunami depende de su altura (amplitud de la onda) y de su velocidad. La energía total descargada sobre una zona costera también dependerá de la cantidad de picos que lleve el tren de ondas (en el maremoto del Océano Índico de 2004 hubo 7 picos). Este tipo de olas remueven una cantidad de agua muy superior a las olas superficiales producidas por el viento
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